terça-feira, 10 de março de 2020

La política neoliberal pone a la economía en un estado de agonía.


                                                                         
 * José Álvaro de Lima Cardoso
     
   El 4 de marzo, IBGE anunció que la economía brasileña creció un 1,1% en 2019, alcanzando un valor de R $ 7,3 billones para la producción de bienes y servicios finales. Este crecimiento es menor que el observado en los dos años anteriores, cuando la economía brasileña se expandió a tasas de 1.32% y 1.31%, respectivamente. En otras palabras, en el primer año de Bolsonaro, el crecimiento logró ser aún peor que en los dos años anteriores, bajo el gobierno de Temer, que ya había sido muy bajo. Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares se expandió 1.8% en el último año, el peor desempeño en tres años. Este ítem, que tiene el mayor peso en la composición del PIB (64,9%), había aumentado un 2% en 2017 y un 2,1% en 2018. Por el lado de la oferta, el sector de servicios lideró el crecimiento. (1.3), con la industria manufacturera permaneciendo estancada, con un "crecimiento" del 0.1% el año pasado.
     En este contexto, el PIB per cápita varió apenas un 0,3% en términos reales, alcanzando R $ 34.533 en 2019. La tasa de inversión en 2019 (la denominada Formación bruta de capital fijo) fue del 15,4% del PIB, permaneciendo prácticamente estancada. en comparación con años anteriores. La información sobre los malos resultados del PIB había sido anticipada por los datos del Índice de Actividad Económica (IBC-Br), publicado por el Banco Central el 14/02/20, que mostró un crecimiento del producto del 0,89% en 2019, en relación con el año. anterior Ya se sabía que la economía se había desacelerado en 2019, incluso en relación con el escaso crecimiento del último año del gobierno de Temer, del 1,3%.
     Los resultados del PIB desmitificaron la teoría, de algunos "formadores de opinión" del mercado, de que la economía se reanudaría, después de la severa recesión de 2015/2016. De acuerdo con esta hipótesis, que es un deseo, más que un análisis basado en indicadores, el capital extranjero estaría retornando, el empleo formal se estaría recuperando, lo que tendería a revivir otros indicadores económicos, especialmente los del crecimiento del producto. En vista de las cifras de las cuentas nacionales, la expectativa inicial de crecimiento del 2% del PIB para este año, una vez más fue optimista y es  bajo revisión - abajo, por supuesto.
     El brote de coronavirus aumentó el riesgo de una grave crisis en la economía mundial. Se observa que muchos gobiernos, en todo el mundo, están perdidos, sin comprender la gravedad del problema. Al contrario de lo que piensan algunas personas, el brote de la enfermedad no se limita a China, en algunos países europeos ya hay varios casos, especialmente en Italia. El efecto del brote en la economía está siendo inmediato. El pronóstico es que en el primer trimestre del año, el crecimiento se verá afectado en muchos países del mundo, especialmente en China. Los economistas predicen que el PIB de China puede caer un 2% en el primer trimestre debido al virus, debido a restricciones en la circulación de productos y servicios industriales en general. En muchas áreas urbanas, por ejemplo, las personas circulan lo menos posible, lo que afecta la economía en general, como el movimiento en restaurantes, centros comerciales, cines, teatros, etc.
     Si el PIB chino cae significativamente en el primer trimestre, la tasa de crecimiento prevista anteriormente del 6% será muy difícil de lograr. Se espera que esto afecte el crecimiento global en su conjunto. Un crecimiento en la economía china de entre el 3% y el 4% en 2020, como advirtieron los expertos en la economía mundial, significaría en la práctica una recesión para China, dado el desempeño de su PIB en las últimas décadas.
     En un momento como este, serían esenciales políticas públicas adecuadas, que se implementan rápidamente, especialmente en los ámbitos fiscal y monetario. Sin embargo, el alcance de tales políticas en la mayoría de los países es pequeño. Además, el tiempo necesario para tomar decisiones políticas en cada país es mucho más lento que el tiempo en que se propaga el virus. Como advierte el economista Nouriel Roubini, una buena parte de las economías europeas ya necesitaba políticas fiscales vigorosas, incluso antes de la crisis del coronavirus. Italia, por ejemplo, el país más afectado por el brote en Europa, estaba casi en recesión antes del coronavirus. Este es también el caso en Alemania, considerado el motor de la economía europea, que creció solo un 0.6% en 2019, una notable desaceleración en relación con 2017 (2.5%) y 2018 (1.5%).
     Lo que es peor es que la mayoría de los países no podrán utilizar las tasas de interés para reactivar sus economías, ya que en la mayoría de los países ya son muy bajas, a menudo negativas. Este es el caso de las tasas de interés europeas y japonesas, que ya están en territorio negativo. El economista Roubini advirtió que la crisis actual es un shock de oferta que, a diferencia de la crisis de 2008, no se puede combatir con políticas monetarias o fiscales. Es como dice el economista: si no tiene alimentos y agua garantizados, no tiene políticas monetarias y fiscales para resolverlo.
     Como poca vergüenza no tiene sentido, existe el riesgo de una gran recesión mundial, entre otras razones por las cuales el mercado inmobiliario de Estados Unidos está atravesando una burbuja, como sucedió en 2007. El capitalismo no puede escapar de su actual vocación financiera / especulativa. Se pronostica que los precios de las acciones globales de la compañía perderán entre 30 y 40% este año. El mercado bursátil brasileño ya ha tenido apetito por lo que puede suceder durante todo el año: en febrero, el Ibovespa mostró pérdidas de 8.43%, la mayor caída desde mayo de 2018 (-10.87%).
     También como un síntoma de la incertidumbre que prevalece en los mercados especulativos, el dólar ha estado batiendo éxitos récord en la apreciación frente al real (hoy, 06.03, el precio es de R $ 4,65). Otro síntoma de pánico en los mercados es la verdadera inundación de capital internacional que se escapa de Brasil. La salida neta de dólares de la economía brasileña el año pasado (entradas menos salidas) fue de US $ 44.77 mil millones, la mayor evasión de divisas en Brasil en toda la serie histórica, que comenzó en 1982. Los grandes "inversores" (que fueron los quienes huyeron de Brasil el año pasado) tienen una gran sed de ganancias y piernas largas. También tienen información privilegiada, a la que nosotros, meros vendedores de la fuerza laboral, no tenemos acceso. El récord anterior de fuga de capitales se estableció en 1999, cuando el saldo de divisas (diferencia entre las entradas y salidas de dólares) fue negativo en US $ 16.18 mil millones.
     Si llega una crisis financiera ahora, de grandes proporciones a medida que se dibuja, tomaría a Brasil en la balanza, ya que, desde el golpe de estado en 2016, el país ha aumentado considerablemente su fragilidad externa. Por ejemplo, el gobierno está quemando las reservas internacionales dejadas por el gobierno de Dilma Roussef, en Intente detener el aumento del tipo de cambio. Otro riesgo no insignificante es la posibilidad de una inflación creciente, debido a la presión del tipo de cambio. La devaluación del real amenaza con contaminar los precios internos, a través de las importaciones de insumos y otros, y un aumento significativo de la inflación. Un aumento de la inflación en medio de un monstruoso estancamiento económico como el actual, podría significar el fin del gobierno de Bolsonaro.
     El hecho concreto es que los ejes de política económica del gobierno en sí mismos son una fuente de enorme inseguridad para los inversores. La entrega de riqueza y mercados y los grandes ataques a los derechos de los trabajadores solo son de interés para los países ricos y las multinacionales. Pero los súper ricos que viven en Brasil no tienen nada de qué quejarse del gobierno de Bolsonaro. Por ejemplo, el beneficio neto de los 4 bancos más grandes del país, con acciones en bolsa, creció un 18% en 2019, en comparación con el año anterior. Las ganancias acumuladas de estos 4 bancos, el año pasado, totalizaron R $ 81,5 mil millones contra R $ 69,1 mil millones en 2018. Esto en un año en que la economía en su conjunto creció solo un 1,1%, la industria permaneció estancada, y los indicadores de desigualdad explotaron.

                                                                                         * Economista. 07.03.20




As políticas anti crescimento do governo


                                                                   
                *José Álvaro de Lima Cardoso
    
     Conforme as contas nacionais, a economia brasileira cresceu meros 1,1% em 2019, desempenho inferior aos observados no primeiro governo do golpe de 2016, Temer, quando a economia brasileira cresceu 1,32% (2017) e 1,31% (2018). A gestão Bolsonaro/Guedes conseguiu piorar a economia em relação ao governo Temer, que já foi muito ruim. Pelo lado da demanda, o consumo das famílias expandiu 1,8% ao longo do ano passado, o pior desempenho em três anos. Esse item, que tem o maior peso na composição do PIB (64,9%), havia apresentado uma elevação de 2% em 2017 e de 2,1% em 2018. Os dados do PIB mostraram uma indústria de transformação estagnada (“crescimento” de 0,1%) e taxa de investimentos (Formação Bruta de Capital Fixo), de 15,4% do PIB, praticamente parada também, em relação aos anos anteriores.
     Com estes resultados ficou difícil para os economistas oficiais e porta vozes dos banqueiros, sustentarem a hipótese de que a economia estaria retomando, após a gravíssima recessão de 2015/2016. Segundo a referida teoria (que é um tipo de “conto de fadas”), o capital externo estaria retornando, o emprego formal viria numa trajetória de recuperação, o que tenderia a reanimar demais indicadores econômicos, especialmente os de crescimento do produto. Face aos números das contas nacionais, a expectativa inicial de crescimento de 2% do PIB para este ano, ficou mais uma vez otimista e está sob revisão - sempre para baixo.
     Um dos aspectos que não deu certo no golpe perpetrado em 2016, do qual Bolsonaro representa um aprofundamento, é que a essa altura a economia deveria estar crescendo a patamares superiores aos verificados antes do acontecido. Nós, economistas ligados aos movimentos de trabalhadores, não dispomos de informação privilegiada, de bastidores, do que estão pensando os grandes capitalistas que atuam no Brasil, sobre os temas nacionais. Nossas fontes de informações são as públicas, para o bem e para o mal. Como a mídia comercial é dominada pelos capitais, tais informações devem sempre ser filtradas com espírito crítico e perspicácia.
     Em função do anteriormente colocado, devemos prestar atenção não no que os grandes capitalistas estão dizendo, e sim no que estão fazendo. No ano passado, a saída líquida de dólares da economia brasileira (entradas menos saídas) foi de US$ 44,77 bilhões, maior evasão de divisas do Brasil em toda a série histórica, iniciada em 1982, até então. Neste ano, os especuladores estrangeiros já retiraram até o momento, do mercado de ações, R$ 34,9 bilhões. Por dia de pregão da bolsa, neste ano, são R$ 918 milhões a menos de investimento estrangeiro, contra um ritmo de evasão, em 2019, de R$ 179,5 milhões. Para termos uma ideia do que essa saída significa, em 2008, que era até então o ano de maior saída de estrangeiros em termos reais (ou seja, corrigidos pela inflação), a retirada, em média por pregão, foi de R$ 180 milhões.
     Parte da mídia atribui a instabilidade da economia brasileira às sandices que Bolsonaro e sua equipe falam cotidianamente. Mesmo reconhecendo o absurdo das mesmas, sabe-se que essa não é a questão fundamental, o problema tem fundamentação econômica. O país não cresce e nem irá crescer porque as políticas desenvolvidas por este governo são anti crescimento. Por exemplo, desde o golpe destruíram o mercado consumidor interno com uma série de medidas, principalmente aumentando o desemprego e a precarização, e levando os indicadores de pobreza a explodirem. Como o país irá crescer se aumenta o número de pessoas que passam fome, com a destruição de políticas de combate à fome e com aumento da precarização e desemprego? O orçamento do Bolsa Família terá 3 bilhões de reais a menos que em 2019, quando foi registrado o menor número de beneficiados, em oito anos. Em 2019 foram desligadas 900 mil famílias, enquanto permanecem na fila 3,5 milhões de desassistidos. Neste caso é uma mistura de crueldade com burrice, pois, cada 1 real gasto com o Bolsa Família rende 1,78 real para a economia como um todo.
     Ademais estão entregando as riquezas nacionais, o mais rápido que podem para os capitais estrangeiros e querem vender a preço de banana. O objetivo econômico central do golpe foi petróleo (que é “o golpe dentro do golpe”).  Mas estão de olho na Amazônia, metais de todo tipo, nióbio, grafeno, água, etc. E também querem as riquezas não naturais, ou seja, as estatais. Estão tentando privatizar o máximo de estatais. A contribuição que a Embraer fornecia ao crescimento, por exemplo, praticamente foi anulada, na medida em que foi vendida à preço de banana (US$ 4,7 milhões), e que virou uma divisão da Boeing. Estão na mira o Sistema Eletrobrás, Petrobrás, Correios, Banco do Brasil, CEF.  Além das privatizações significarem demissões, muitas vezes em massa, suas estratégias serão colocadas a serviço de interesses dos seus compradores, regra geral, grandes multinacionais
     Como o país irá crescer se congelaram os gastos com a população por 20 anos, através da Emenda Constitucional 95, a chamada Emenda da Morte? Nem países que perderam guerras mundiais aceitaram assinar leis dessa natureza, que impedem o país de fazer políticas públicas. De 2017 para cá educação e saúde perderam bilhões em investimentos (só em 2019 o orçamento da saúde perdeu R$ 19 bilhões).
     É muito difícil um país crescer, se as leis trabalhistas são destruídas e o mercado de trabalho é desarticulado. Um dos efeitos das políticas do golpe são 27,585 milhões de trabalhadores subutilizados (desempregados, subocupados, desalentados ou na inatividade por falta condições), que afeta diretamente o mercado consumidor. Não por acaso, o consumo das famílias (item com maior peso na composição do PIB) expandiu meros 1,8% ao longo do ano passado, o pior desempenho em três anos.
     Como o país vai retomar se crescimento, se a política é de destruição da indústria, se a década que se encerra em 2020, poderá ser considerada perdida para a indústria? Após uns cinquenta anos, o Brasil caminha para sair do ranking dos 10 maiores países industriais do mundo. Há uma relação direta entre crescimento, soberania nacional e direitos da população. Uma parte das conquistas da sociedade custa dinheiro e tem que ser financiada com recursos públicos que, em parte são arrecadados com as riquezas que o país possui. Se são vendidos ativos ligados ao setor de petróleo por uma fração do efetivo valor, fica difícil sobrar recursos para financiar a Seguridade Social.
     Com esse conjunto de políticas, que representa um verdadeiro lança chamas contra a população trabalhadora, o país só conseguiria crescer se houvesse uma conjuntura internacional muito específica, na qual o mundo estivesse crescendo a taxas vigorosas, e estivesse ingressando na economia brasileira generosas somas de capital internacional para investimentos. Mas o cenário é o oposto, o mundo vive hoje o risco de uma grande recessão global. Dentre outras razões porque o mercado imobiliário dos EUA está atravessando uma bolha, como aconteceu em 2007. Há previsões que os preços das ações de empresas globais tenham perdas entre 30 e 40% neste ano.
     O mercado acionário brasileiro já teve um aperitivo do que pode suceder ao longo do ano: em fevereiro o Ibovespa apresentou perdas de 8,43% — maior queda desde maio de 2018 (-10,87%) e nesse momento, está passando por uma crise que não ocorria há anos. Este é um problema grave e muito concreto, que o governo brasileiro definitivamente não está preparado para enfrentar. Caracterizando o nível de incerteza que vigora nos mercados, o dólar vem batendo sucessivos recordes de valorização em relação ao real (hoje, 09.03, a cotação estava em R$ 4,75). Se advir uma crise financeira agora, nas proporções que os analistas estão estimando, vai pegar o Brasil completamente no contrapé.
     A fórmula aplicada por Paulo Guedes não funcionou em nenhum lugar do mundo (do ponto de vista dos interesses do país, evidentemente. Claro que funciona para os grandes capitalistas). Onde foi aplicada o crescimento estancou, o desemprego aumentou e o patrimônio público foi dilapidado. Este é o governo mais entreguista da história do Brasil, que não tem interesse e nem proposta para resolver nenhum grande problema nacional. Vender patrimônio nacional a preço de banana, verdadeiro crime de lesa pátria, e destruir as estruturas de atendimento ao povo pobre, é política de devastação nacional que só interessa aos países imperialistas, que promoveram o golpe no Brasil.  

                                                                                           *Economista. 09.03.20



sexta-feira, 6 de março de 2020

Política neoliberal coloca a economia em estado de agonia



                                                                                    *José Álvaro de Lima Cardoso
    
   O IBGE divulgou, no dia 04.03, que a economia brasileira apresentou crescimento de 1,1% em 2019, chegando a R$ 7,3 trilhões de valor da produção de bens e serviços finais. Esse crescimento é inferior aos observados nos dois anos anteriores, quando a economia brasileira expandiu a taxas de 1,32% e 1,31%, respectivamente. Ou seja, no primeiro ano de Bolsonaro, o crescimento conseguiu ser ainda pior do que nos dois anos anteriores, do governo Temer, que já tinham sido muito baixos. Pelo lado da demanda, o consumo das famílias expandiu 1,8% ao longo do ano passado, o pior desempenho em três anos. Esse item, que tem o maior peso na composição do PIB (64,9%), havia apresentado uma elevação de 2% em 2017 e de 2,1% em 2018. Do lado da oferta, o crescimento foi liderado pelo setor de serviços (1,3), com a indústria de transformação permanecendo estagnada, com “crescimento” de 0,1% no ano passado.
     Nesse quadro o PIB per capita variou meros 0,3% em termos reais, alcançando R$ 34.533 em 2019. A taxa de investimentos em 2019 (a chamada Formação Bruta de Capital Fixo) foi de 15,4% do PIB, permanecendo praticamente estagnada em relação aos anos anteriores. As informações dos sofríveis resultados do PIB haviam sido antecipadas pelos dados do Índice de Atividade Econômica (IBC-Br), divulgados pelo Banco Central em 14.02.20, que apontou um crescimento do produto em 0,89% em 2019, em relação ao ano anterior. Já se sabia que a economia havia desacelerado em 2019, mesmo em relação ao mísero crescimento do último ano do governo Temer, de 1,3%.
     Os resultados do PIB desmistificaram a teoria, de alguns “formadores de opinião” do mercado, que a economia estaria retomando, após a gravíssima recessão de 2015/2016. Segundo essa hipótese – que se trata de um desejo, mais do que uma análise calcada em indicadores - o capital externo estaria retornando, o emprego formal estaria se recuperando, o que tenderia a reanimar demais indicadores econômicos, especialmente os de crescimento do produto. Face aos números das contas nacionais, a expectativa inicial de crescimento de 2% do PIB para este ano, ficou mais uma vez otimista e está sob revisão – para baixo, claro.
     O surto de coronavírus ampliou o risco de uma grave crise na economia global. Percebe-se que muito governos, no mundo todo, estão perdidos, sem entender a gravidade do problema. Ao contrário do que alguns imaginam, o surto da doença não se limita à China, em alguns países da Europa já se verifica vários casos, especialmente na Itália. O efeito do surto sobre a economia está sendo imediato. A previsão é de que no primeiro trimestre do ano o crescimento será afetado em muitos países do mundo, especialmente na China. Os economistas preveem que o PIB chinês pode reduzir 2% no primeiro trimestre em função do vírus, pelas restrições à circulação de produtos industriais e os serviços de uma forma geral. Em muitos aglomerados urbanos, por exemplo, as pessoas estão circulando o mínimo possível, o que afeta a economia de uma forma geral, como a movimentação em restaurantes, centros de compras, cinemas, teatros, etc.
     Se o PIB chinês cair significativamente no primeiro trimestre, a taxa de crescimento prevista anteriormente, de 6%, ficará muito difícil de ser alcançada. Isto deverá afetar o crescimento mundial como um todo. Um crescimento da economia chinesa entre 3% e 4% em 2020, como têm alertado os especialistas em economia global, significaria na prática uma recessão para a China, em face do desempenho do seu PIB nas últimas décadas.
     Numa hora como essa, políticas públicas adequadas, encaminhadas rapidamente, especialmente nos campos fiscal e monetário, seriam fundamentais. Porém a margem de manobra para tais políticas, na maioria dos países, é pequena. Além do mais o tempo de tomadas das decisões políticas em cada país, é muito mais lento que o tempo de disseminação do vírus. Como alerta o economista Nouriel Roubini, boa parte das economias europeias já precisavam de políticas fiscais vigorosas, antes mesmo da crise da coronavírus. A Itália, por exemplo, o país mais atingido pelo surto na Europa, já estava quase em recessão antes do coronavírus. É o caso também da Alemanha, considerado o motor da economia europeia, que cresceu meros 0,6% em 2019, uma notável desaceleração em relação a 2017 (2,5%) e 2018 (1,5%). 
     O pior é que a maioria dos países não poderá utilizar os juros para reativar suas economias, já que em boa parte dos países aqueles já são muito baixos, frequentemente negativos. É o caso dos juros europeus e do Japão, que já estão em território negativo. O economista Roubini tem alertado que a crise atual é um choque de oferta que, diferentemente da crise de 2008, não pode ser combatida com políticas monetárias ou fiscais. É como diz o economista: se você não tem alimentos e água garantidos, não tem políticas monetárias e fiscais que resolvam.
     Como desgraça pouca é bobagem, há o risco de uma grande recessão global, dentre outras razões porque o mercado imobiliário dos EUA está atravessando uma bolha, como aconteceu em 2007. O capitalismo não consegue escapar da sua atual vocação financeiro/especulativa. Há previsões que os preços das ações de empresas globais tenham perdas entre 30 e 40% neste ano. O mercado acionário brasileiro já teve um aperitivo do que pode suceder ao longo do ano: em fevereiro o Ibovespa apresentou perdas de 8,43% — maior queda desde maio de 2018 (-10,87%).
     Também como sintoma da incerteza que predomina nos mercados especulativos o dólar vem batendo sucessos recordes de valorização em relação ao real (hoje, 06.03, a cotação está em R$ 4,65). Outro sintoma de pânico nos mercados é o verdadeiro dilúvio de capitais internacionais que escapam do Brasil. A saída líquida de dólares da economia brasileira no ano passado (entradas menos saídas) foi de US$ 44,77 bilhões, maior evasão de divisas do Brasil em toda a série histórica, iniciada em 1982. Os grandes “investidores” (que foram os que fugiram do Brasil no ano passado) têm grande sede de lucros e pernas longas. Têm também informações privilegiadas, as quais nós, meros vendedores da força de trabalho, não temos acesso. O recorde anterior de fuga de capitais tinha sido registrado em 1999, quando o saldo cambial (diferença entre as entradas e saídas de dólares) ficou negativo em US$ 16,18 bilhões.
     Se vier uma crise financeira agora, de grandes proporções como se está desenhando, pegaria o Brasil no contrapé, já que, a partir do golpe em 2016, o pais aumentou muito sua fragilidade externa. Por exemplo, o governo está queimando as reservas internacionais deixada pelo governo Dilma Roussef, na tentativa de deter o aumento do câmbio. Outro risco não desprezível é a possibilidade da elevação da inflação, em função da pressão do câmbio. A desvalorização do real ameaça contaminar os preços internos, via importações de insumos e outros, e haver uma elevação significativa da inflação. Um aumento da inflação em meio a uma estagnação econômica monstruosa como a atual, poderia significar o fim do governo Bolsonaro.
     O fato concreto é que os próprios eixos de política econômica do governo, por si, são fontes de enorme insegurança para investidores. Entrega de riquezas e mercados e grandes ataques aos direitos dos trabalhadores, só interessam aos países ricos e às multinacionais. Mas os super ricos que vivem no Brasil não têm o que reclamar do governo Bolsonaro. Por exemplo, o lucro líquido dos 4 maiores bancos do país, com ações na Bolsa cresceu 18% em 2019, na comparação com o ano anterior. Os ganhos acumulados desses 4 bancos, no ano passado, somaram R$ 81,5 bilhões ante R$ 69,1 bilhões em 2018. Isto num ano em que a economia como um todo cresceu meros 1,1%, a indústria permaneceu estagnada, e os indicadores de desigualdade explodiram.

                                                                                           *Economista. 06.03.20

domingo, 1 de março de 2020

Razões pelas quais o Brasil sofreu o golpe de Estado


                                                                                  *José Álvaro de Lima Cardoso

     O Senado Federal, em 12 de maio de 2016, aprovou a admissibilidade da denúncia que pediu o afastamento da presidente da República (Dilma) por crime de responsabilidade em 12 de maio de 2016. Faz quase quatro anos, portanto, desse acontecimento. Mas as ações para o golpe haviam começado bem antes. Em 2012 os indícios de que algo estava mudando substancialmente no subcontinente eram muito fortes. Nessa data já havia ocorrido o golpe de Honduras (2009) e o do Paraguai (2012), com metodologias parecidas com a utilizada no Brasil: uso de grupos de direita financiados internacionalmente, apoio maciço da mídia comercial, técnicas de manipulação de massas, etc. O imperialismo norte-americano, nesse período, emitia claros sinais de que não iria mais tolerar nenhum governo nacionalista ou popular na Região.
     O golpe foi obra do imperialismo de conjunto, isto é, o consórcio de países ricos, que dominam a economia mundial, a guerra, o petróleo, as fontes de matérias primas e de energia. Estes países formam uma espécie de clube dos ricos, uma sociedade com fins comerciais. Neste consórcio cada país tem sua cota e um acordo, meio que dividem o mundo entre eles. A América Latina, por exemplo, é considerada o “quintal” dos EUA. Mas o golpe no Brasil não foi uma ação exclusiva dos EUA e sim uma ação do imperialismo no seu conjunto. Não fosse isso, os países imperialistas da Europa, por exemplo, teriam se colocado abertamente ao golpe escancarado que se desenvolveu no Brasil, com evidente coordenação dos EUA.
     Um processo complexo como um golpe de Estado sempre tem muitas causas, estas de caráter econômico, geopolíticos, sociais. Um processo destes é complexo e multicausal, particularmente quando se desenvolve em um país continental e populoso como o Brasil. Mas é possível destacar algumas razões mais importantes para o golpe:
1. O capitalismo atravessa a mais grave crise de sua história, caracterizada por baixas taxas mundiais de crescimento e grande expansão da desigualdade social. Iniciada em 2007, a crise se prolonga, reduzindo taxas de lucros ao nível internacional. Neste contexto tornou-se fundamental pavimentar ainda mais os caminhos para fontes de matérias primas, como petróleo, grafeno, nióbio, água, etc. Governos nacionalistas como o de Dilma, Morales, Kirchner,  Maduro, etc, se tornaram obstáculos a serem derrubados de qualquer maneira;

2.Brasil e América Latina são da banda subdesenvolvida do mundo. Golpes, quarteladas, assassinatos, fazem parte da história da Região. Foram muitos os golpes que o Brasil sofreu desde a proclamação da República em 1889, alguns inclusive omitidos pela historiografia oficial. Sempre que os de baixo levantara a cabeça, a classe dominante deu um jeito de fazê-la abaixar;

3. O Brasil havia recém anunciado, em 2006, a maior descoberta de petróleo do milênio e tinha sido aprovada a Lei de Partilha. O petróleo, claro, está no epicentro do processo golpista. Do ponto de vista econômico esta é a principal causa do golpe. Os EUA são o país que mais consome petróleo no mundo e não é autossuficiente na sua produção. Sua política para o problema é conseguir o petróleo para suas necessidades e ambições. Por bem ou por mal. As consequências do fenômeno são conhecidas pela história das guerras nos últimos 100 anos (pelo menos);

4. A guerra dos EUA contra os seus principais inimigos (China e Rússia) se acirrou nos últimos anos e tornou-se fundamental botar abaixo os governos progressistas da América Latina. Daí o endurecimento com Venezuela, golpe em Honduras, Paraguai e Brasil, intensificação do financiamento da direita no continente, e assim por diante;

5) Um dos elementos decisivos do envolvimento dos EUA no golpe foi a aproximação do Brasil com os principais inimigos dos EUA, via BRICS. Este bloco, dentre outras medidas, planejou substituir gradativamente o dólar como moeda de referência nas transações internacionais. O Brasil sempre foi um país central no hemisfério sul devido à sua dimensão geográfica, demográfica e econômica, o único país nas américas, que rivaliza com os EUA nesses atributos. 
     O Brasil vinha ampliando suas parcerias com a China e a Rússia, e passou a desenvolver políticas de conquista de novos mercados da América do Sul e África. Desenvolveu também políticas de favorecimento das empresas nacionais, principalmente via expansão do crédito público, via BNDES. Os governos anteriores ao golpe também reativaram a indústria bélica (construção do submarino atômico e outros convencionais, em conexão com a França, compra dos helicópteros da Rússia e dos jatos da Suécia). Sempre com transferência de tecnologia, coisa que os EUA nunca quiseram fazer.
     Fundamental na explicação do golpe também: via BRICS foi aberta a possibilidade de substituir o dólar nas transações financeiras e comerciais internacionais. Isso os EUA não toleram, pois o privilégio do país, de emitir a moeda que é uma referências nas principais transações econômicas e financeiras da economia mundial, é fator explicativo essencial do seu poder econômico e geopolítico. Jamais abrirão mão desse privilégio de forma tranquila. Central também foi a definição de que o pré-sal, sob controle da Petrobrás (Lei de Partilha), seria colocado a serviço do povo, via royalties, destinados à saúde e à educação.
    Uma questão essencial, na decisão de operar o golpe, foram os aumentos reais do salário mínimo. Entre 2003 e 2014 o salário mínimo, que é um preço fundamental na economia brasileira em função dos baixos níveis salariais, cresceu 77% acima da inflação. Esse fato incomodou muitos empresários brasileiros, o que revela uma cegueira econômica e política, inacreditável. Uma informação recente do mercado de trabalho nos traz uma noção da importância que a política de aumentos reais do salário mínimo teve na decisão de apoio ao golpe. Segundo o CAGED (Cadastro Geral de Empregados e Desempregados), em 2019, todo o saldo positivo do emprego verificado é de empregos que estão na faixa de até 1,5 salário mínimo. Acima de 1,5 SM o saldo foi negativo em 621.000 postos de trabalho. O golpe foi dado também para aumentar a exploração e o arrocho de salários
                                                                                                   *Economista. 29.02.20

quarta-feira, 26 de fevereiro de 2020

Quatro anos de golpe: contra o povo, contra a nação, contra o trabalho



                                                                                                    *José Álvaro de Lima Cardoso

"O Brasil não é um terreno aberto onde nós iremos construir coisas para o povo. Nós temos que desconstruir muita coisa" (Jair Bolsonaro, em 18.03.2019, na sede da Agência Central de Inteligência norte-americana - CIA, em Washington).

     O senado federal aprovou a admissibilidade da denúncia que pediu o afastamento da presidente da República, Dilma Roussef por crime de responsabilidade em 12 de maio de 2016. O processo tinha iniciado antes na Câmara Federal. Mas se tomarmos essa data como um marco, portanto, já temos quase quatro anos do golpe de Estado. É evidente que se pode tomar outros períodos como referência, porque o golpe começou a ser articulado, no mínimo em 2012. Os indícios de que algo estava mudando no continente eram muito fortes. Nessa data já havia ocorrido o golpe de Honduras (2009) e Paraguai (2012). O imperialismo norte-americano estava emitindo claros sinais de que não iria mais tolerar nenhum governo progressista na região. 
     É necessário entender os fundamentos do golpe, não podemos ficar reagindo, como se fosse surpresa, a cada novo ataque do governo fascista aos direitos e à soberania. É importante entender o pano de fundo sobre o qual o processo se desenrola, do contrário, ficaremos apenas na reação à última maldade contra a população, por parte dos que estão no poder. A audácia do golpe que aplicaram no Brasil (e em vários países do subcontinente latino-americano), demonstra que os golpistas não irão entregar o poder de mão beijada para a população nos próximos anos. Bolsonaro é uma continuidade, um aprofundamento do golpe. Apoiou o golpe, foi apoiado pelos golpistas, por toda a direita e, principalmente apoia e aprofunda o tempo todo o programa de guerra contra o povo. O que os golpistas fizeram em quase quatro anos não foi brincadeira:
1.Enfraqueceram o Estado nacional de muitas formas (financeiramente, politicamente, diplomaticamente, militarmente). Como é um golpe coordenado pela burguesia mais forte do planeta, contra uma país subdesenvolvido, a ideia é desmontar todo desejo que brasileiros possam ter de ser uma nação soberana;
2. Estão entregando as riquezas nacionais para o estrangeiro – o objetivo econômico central do golpe foi petróleo (que é “o golpe dentro do golpe”), mas estão de olho na Amazônia, metais de todo tipo, água, grafeno, nióbio, etc. E nas riquezas não naturais, as empresas estatais;
3. Estão destruindo as políticas de segurança alimentar e fazendo a fome aumentar exponencialmente no Brasil. Em apenas 3 anos após ter saído do Mapa da Fome da ONU (2014), o Brasil retornou para o famigerado Mapa. O fato de um país com recursos abundantes como o Brasil, ter uma parcela expressiva da população que passa fome, revela a face cruel e atrasada da burguesia brasileira;  
4. Acabaram com as políticas de soberania energética que a duras penas vinham sendo montadas. O que estão fazendo com a Petrobrás irá comprometer a segurança energética do país e está implicando na dependência externa de combustíveis. Pretendem entregar todo Sistema
Eletrobrás;
5. Estão tentando privatizar o que for possível. Venderam a Embraer a preço de banana, que virou uma divisão da Boeing. Apesar de dispor de poder para tanto, o governo dos golpistas não vetou o negócio. Pretendem privatizar o que for possível e rapidamente. Sistema Eletrobrás, Correios, Banco do Brasil, CEF estão na mira. A privatização dos Correios está planejada para o final de 2021 e pode acarretar demissões de 40.000 pessoas. Se a correlação de forças permitir, entregarão a Petrobrás também. Há 119 ativos federais listados para serem vendidos a preços de bananas;
6. Querem entregar as reservas estratégicas de água para as multinacionais, incluindo o Aquífero Guarani. Temer teve inclusive encontros com as multinacionais que controlam a água no mundo. Aprovaram uma lei em dezembro/19 que possibilita acesso às fontes de água por empresas estrangeiras;
7) Reduziram drasticamente o orçamento em ciência e tecnologia. Em 2013 o orçamento no setor foi de R$ 8,5 bilhões Em 2019 foi de 4,4 bilhões, mas cortaram 42%, ou seja, caiu para R$ 2,6 bilhões;
8) Congelaram gastos primários (como educação e saúde) por 20 anos, PEC 95, a chamada Emenda da Morte, que nem países que perderam guerras aceitaram assinar. Só em 2019 o orçamento da saúde perdeu R$ 19 bilhões por conta da emenda da morte;
9. Acabaram com a democracia, fazendo justiça seletiva através da Farsa à Jato e aumentando a repressão para cima dos movimentos sociais. Índios, sem terras e outras minorias políticas estão morrendo que nem moscas;
10. Destruíram as leis trabalhistas, e junto com elas desmontaram o mercado de trabalho e a renda. São 27,585 milhões de trabalhadores subutilizados (desempregados, subocupados, desalentados ou na inatividade por falta condições) e 12,575 milhões de trabalhadores desempregados;
11. Com o golpe explodiu a desigualdade social. Desde quando, em 1960, o IBGE passou a coletar informações sobre o rendimento da população nos censos demográficos, nunca se havia observado um crescimento tão elevado em tão pouco tempo. Índice de Gini e outros indicadores.
12. O golpe causou a maior estagnação econômica da história do Brasil. Não há registro anterior, nas contas nacionais, de cinco anos de recessão e/ou estagnação;
13. A década que se encerra em 2020, poderá ser considerada perdida para indústria. Nos últimos nove anos (2011 a 2019) a perda acumulada é de 15% na indústria. Após uns cinquenta anos, o Brasil caminha para sair do ranking dos 10 maiores países industriais do mundo;
     Se a política é de entrega das riquezas nacionais, os direitos, da mesma forma, não conseguem se sustentar. Há uma relação direta entre soberania e direitos da população. Mesmo porque uma parte das conquistas da sociedade custa dinheiro, e há que financiar com recursos públicos que, em parte são arrecadados com as riquezas que o país possui.
     O pecado dos governos anteriores ao golpe de 2016 foi quererem executar políticas com um mínimo de soberania. Aproximação com China e Rússia, via BRICS, conquista de mercados na América do Sul e África, aposta em empresas nacionais, reanimação da indústria bélica (construção do submarino atômico e outros convencionais, em parceria com a França, a compra dos helicópteros da Rússia e dos jatos da Suécia, sempre com transferência de tecnologia), exploração soberana do pré-sal e colocação deste à serviço do povo. Tudo isso fez o Brasil entrar em rota de colisão com os interesses do imperialismo, especialmente o norte-americano. Não entender esse processo, é abdicar de compreender o que acontecerá no Brasil nas próximas décadas.

                                                                                                                  *Economista. 25.02.20

terça-feira, 18 de fevereiro de 2020

Destruição de direitos, empregos e salários? Aguentem sem dar um pio


                                                                                     *José Álvaro de Lima Cardoso
     
     A recente turbulência cambial e a saída recorde de capitais do Brasil têm uma série de causas internacionais, a começar pela encarniçada guerra comercial entre EUA e China, que no ano passado escalou, abalando a já frágil economia mundial. Mas os próprios eixos de política econômica do governo são fontes de enorme insegurança para investidores: entrega de riquezas e mercados e grandes ataques aos trabalhadores, só interessam aos países ricos e às multinacionais.  O governo, e os economistas a serviço dos bancos e do grande capital, repetem que para o Brasil crescer terá que realizar “reformas mais profundas”. Esta última frase deve ser interpretada como “mais destruição de direitos dos trabalhadores e ainda maior entrega de riquezas aos países ricos”.
     Apesar deste ser um governo muito “esquisito”, com um ministério que parece ter saído de um filme de terror de quinta categoria, a política econômica que está sendo colocada em prática, é blindada o tempo todo. A razão é simples: ela é extremamente funcional aos interesses de quem perpetrou e coordena o golpe de Estado no Brasil. Colocaram definitivamente a política econômica do país à serviço dos interesses externos, especialmente norte-americanos. Paulo Guedes e Bolsonaro serão mantidos no governo enquanto estiverem cumprindo esse papel fundamental, até porque, do ponto de vista deles, as alternativas de substituição são “escassas”.
     É impossível um programa de governo como o de Bolsonaro/Guedes ser implantado sem violência. Um programa que visa fundamentalmente tirar direitos e renda da população não combina com democracia. Evidente que o próprio golpe, por definição, rompeu com a democracia. Mas o programa econômico anti povo que está sendo implantado, não consegue conviver nem com o arremedo de democracia, que pretendem manter. Só conseguirão liquidar completamente os pouco direitos e a renda que ainda restam, com muita violência. Esta não é apenas física, mas é operada por assédios e insultos de todo o tipo, por parte das autoridades. A acusação de Paulo Guedes aos servidores públicos, destes serem “parasitas”, não é ignorância, ou descontrole verbal, mas ação pensada, que visa colocar a população contra os servidores públicos, abrindo caminho assim, para a destruição do Estado brasileiro, que está em curso. Não é desconhecimento da realidade, mas uma profunda má-fé, visando encaminhar os tenebrosos planos de privatização e precarização total das condições de trabalho dos servidores (por exemplo, contidos nas três PECs que compõem o chamado Plano Mais Brasil).
     Mas o governo Bolsonaro não está sozinho na luta contra os direitos. Em decisão do início do mês o Tribunal Superior do Trabalho (TST), determinou uma multa diária de R$ 500 mil aos sindicatos que não cessarem a greve petroleira, iniciada em 1º de março. Além da multa absurda e impraticável, Ives Gandra Martins, ministro autor da decisão, estabeleceu que pelo menos 90% dos empregados mantenham suas funções nas unidades da companhia. Ora, na prática, este é o fim do direito constitucional de greve, que os trabalhadores conseguiram a duríssimas penas, em lutas seculares. Como uma categoria irá realizar a greve, para enfrentar ataques ferocíssimos por parte da direção da empresa, se 90% do quadro tem que se manter trabalhando?
     O móvel principal da greve, é bom sublinhar, é a tentativa de impedir que, em pleno período de estagnação econômica, a empresa demita, de forma autoritária e sumária, mais de mil funcionários da Fábrica de Fertilizantes Nitrogenados do Paraná (Fafen-PR). Tais demissões decorrem da estratégia geral de esvaziar a maior empresa da América Latina, desmontá-la gradativamente, e tornar o país, definitivamente, um fornecedor de óleo cru para os países imperialistas.  O recado do TST para os petroleiros, e por extensão a toda à classe trabalhadora, é cristalino: aguentem o arrocho salarial, perda de direitos e do emprego, sem dar um pio.
                                                                                                      *Economista.
                                                                                                             12.02

Estagnação econômica, destruição de direitos e a greve histórica dos petroleiros


                                                                                    *José Álvaro de Lima Cardoso
    
     Ao longo de 2019 os chamados “formadores de opinião” do mercado, vinham afirmando que a economia estaria retomando, após a gravíssima recessão de 2015/2016. Segundo essa versão, o capital externo estaria retornando, o emprego formal estaria se recuperando, o que tenderia a reanimar demais indicadores econômicos, especialmente os de crescimento do produto. Os dados do Índice de Atividade Econômica (IBC-Br), divulgados pelo Banco Central em 14.02.20, novamente desmascara essa tese de recuperação da economia, que na realidade visa blindar a política neoliberal agressiva de Paulo Guedes. O IBC-BR, que é considerado um antecipador dos números do PIB, aponta um crescimento do produto em 0,89% em 2019, em relação ao ano anterior. Este número (deve se confirmar nos números das Contas Nacionais algo próximo) representa uma desaceleração frente ao já ridículo crescimento do último ano do governo Temer, de 1,3%.
      Os economistas dos bancos, que se empenham em vender a ideia de que o governo Bolsonaro está “dando certo” na economia, estão sendo forçados a reajustar seguidamente as projeções para 2020, para baixo. A expectativa inicial de crescimento de 2% do PIB para este ano, por exemplo, ficou “exagerada” e está sob revisão contínua – e cadente - a partir de novos dados que vão sendo divulgados. Um detalhe importante é que o crescimento do ano passado, além de ser muito baixo, desacelerou no último trimestre, o que revela que a estagnação econômica adentrou 2020. Ou seja, a curva do produto é descendente, não por acaso os economistas dos bancos atualizam os números para baixo.  .
     O drama da indústria é outro indicador de que a “retomada” não passa de fumaça.  produção industrial no Brasil diminuiu 1,1% em 2019, em relação a 2018, segundo informações do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE). Das 24 atividades pesquisadas pelo IBGE, 16 apresentaram queda no ano. Nos últimos dois meses do ano passado a queda acumulada chegou a 2,4%, sendo que o resultado de dezembro (-0,7%) é pior resultado no mês, desde 2015. O patamar de produção de 2019 é semelhante ao de 2009; é como se o país tivesse regredido, em termos de produção industrial, em dez anos. Os resultados da indústria, que atingiram tanto a indústria extrativa quanto a de transformação, significaram um banho de água fria nas análises de que o setor estaria se recuperando de forma consistente. O IEDI (Instituto de Estudos para o Desenvolvimento Industrial), afirma em publicação recente (Destaque IEDI, 04/02/20), que a década que se encerra em 2020, poderá ser considerada perdida para indústria. Segundo o estudo a perda acumulada é de 15% na indústria.  Após muito anos, o Brasil caminha para sair do ranking dos 10 maiores países industriais do mundo. Decorrência direta de um processo mais profundo de desindustrialização, mas que foi acelerado pelas políticas do golpe a partir de 2016.
     Uma outra amostra que revela o tipo de “retomada” que está ocorrendo são os dados impressionantes do mercado de trabalho. São 27,585 milhões de trabalhadores subutilizados (desempregados, subocupados, desalentados ou na inatividade por falta condições) e 12,575 milhões de trabalhadores desempregados. Segundo o DIEESE, com base nos dados do CAGED, quase a totalidade dos empregos gerados no ano passado estão na faixa de renda até 1,5 salário mínimo. A esperança do governo Bolsonaro de ter alguma estabilidade política, para continuar com o programa econômico de guerra contra o povo, seria a recuperação econômica, que poderia iludir os incautos por mais algum tempo.
    Mas o problema é agravado pela crise mundial. Além do mundo crescer a percentuais baixos, há no horizonte o risco de uma grande crise financeira, fatores que dificultam ainda mais uma recuperação da economia brasileira, via comércio externo. Uma crise financeira agora, de grandes proporções, pegaria o Brasil no contrapé, pois a partir do golpe em 2016, o pais aumentou muito sua fragilidade externa. Por exemplo, o governo está queimando as reservas internacionais, na tentativa de deter o aumento do câmbio. Outro risco não desprezível é a possibilidade da elevação da inflação, em função da pressão do câmbio. A desvalorização do real (o dólar estava em R$ 4,32 ontem) arrisca contaminar os preços internos, via importações de insumos e outros, e haver uma elevação significativa da inflação. Um aumento da inflação em meio a uma estagnação econômica monstruosa como a atual, poderia significar o fim do governo Bolsonaro.
     Está no centro da conjuntura nacional a greve histórica dos trabalhadores da Petrobrás. São 20 estados, 120 unidades mobilizadas, com mais de cerca de 21 mil trabalhadores mobilizados. É o maior movimento grevista da categoria, desde a greve histórica de 1995, com possibilidades de ultrapassar esses números. Conforme informações dos petroleiros, neste momento, somente as bases operacionais estão mobilizadas, mas há a perspectiva de envolver as bases administrativas também. Estão fazendo uma greve contra tudo e contra todo o poder do capital. Em decisão do início do mês o Tribunal Superior do Trabalho (TST), determinou uma multa diária de R$ 500 mil aos sindicatos que não cessarem a greve petroleira, iniciada em 1º de março. Na prática, este é o fim do direito constitucional de greve, que os trabalhadores conseguiram a duríssimas penas, em lutas seculares.
     Como uma categoria irá realizar a greve, para enfrentar ataques ferocíssimos por parte da direção da empresa, se 90% do quadro tem que se manter trabalhando? Como a decisão do TST não conseguiu amedrontar os petroleiros, no dia 17 de fevereiro o ministro Ives Gandra, atendeu a direção da Petrobrás e publicou decisão que coloca a greve dos petroleiros na ilegalidade. Na decisão o ministro estabelece multa diária que pode chegar a R$ 500 mil e possibilita a demissão de grevistas. Os petroleiros, que estão no centro dos acontecimentos nacionais mostram o caminho para conter a destruição dos direitos e a entrega das riquezas do país.  

                                                                                           *Economista. 18.02.20